¿HUBO UN PRINCIPIO? PARTE II
Constantemente leemos hipótesis científicas acerca del
principio del universo. Nuestro sistema solar, el sol, los planetas y aun la
enorme galaxia con sus millones de estrellas y planetas, tuvieron sin duda un
principio, en esto estamos de acuerdo. Con esto queremos decir de antes de ser
lo que ahora son, tuvieron una condición previa. Fueron gases o cualquiera otra
substancia del fenómeno celestial
Estoy muy de acuerdo a todo esos planteamientos. No
obstante, cuando hablamos de principio en este sentido, en referencia al
universo o las galaxias, sólo nos estamos refiriendo a la forma como lo
conocemos ahora. No queremos decir que, científicamente, nuestra galaxia, la Vía
Láctea, por ejemplo, o las otras galaxias con sus billones de sistemas
solares, se originaron de la nada.
De hecho, lo
que los astrofísicos están tratando ahora de determinar—y aquello sobre lo que
esperan que las exploraciones espaciales puedan rendir mayor luz—es la
naturaleza de la substancia primaria o básica del Cosmos.
¿Existe un propósito para la existencia? La hagiografía,
las escrituras sagradas de las religiones como el Veda, Zend -Avesta, la
Biblia y el Corán, proclaman lo que se dice ser un propósito de Dios
para el hombre, u ofrecen las opiniones inspiradas de los respectivos Mesías
o fundadores. Concebir que exista un propósito específico para la existencia
del hombre, requiere una creencia en el determinismo. Sencillamente, esto
implica que una mente ha concebido un curso definido de eventos para el hombre,
en relación con el fenómeno de la naturaleza, y que se espera que éste actué en
cierta forma, para que así cumpla con un propósito para su existencia. Además,
esto requiere a mi manera de pensar también una creencia en el teísmo, es decir, en una deidad
personal. Concibe una Mente Divina sublime, la cual ha creado cada fenómeno de
la naturaleza, para amoldarlo a un esquema o a un proyecto cósmico. Se pensó también
que el hombre era una parte integrar de esta aventura total, o que era el punto
central, es decir, la verdadera razón para ésta.
Hay momentos
que me pregunto: ¿Por qué el hombre quiere pensar, quiere creer, que existe un propósito
establecido, una razón un curso planificado para la humanidad? En mis formas de
pensar tal vez él no pueda imaginarse así mismo caminando a lo largo de un sendero,
sin saber por qué está allí, o hacia donde va.
Pero me he apartado de la realidad de este tema. Antes
que nada quiero que ustedes no crean que soy ateo, soy creyente y trato
de buscar tal vez lo que jamás encontraré en relación con el espíritu Puro.
EL ESPIRÍTU PURO
El espíritu puro no admite ninguna alianza material; no
tiene ni forma, ni cuerpo, ni línea, ni materia, ni proporción, ni profundidad,
ni extensión, ni volumen, ni color, ni sonido, ni densidad, todas cualidades
inherentes al Universo y que no han podido ser determinadas por la abstracción
metafísica.
Llegado a este punto de mi entendimiento, establezco
sólidamente, en los dos argumentos precedentes, la conclusión siguiente: Hemos
visto que la hipótesis de un poder verdaderamente creador es inadmisible; que
aun persistiendo en esa creencia, no puede admitirse que el Universo,
esencialmente material, haya sido creado por el Espíritu puro, esencialmente
inmaterial.
Pero si, como creyentes, os obstináis afirmando que ha
sido vuestro Dios quien ha creado el Universo, la pregunta se impone; en la
hipótesis Dios, ¿dónde se hallaba la materia en su origen, en su principio?
Y bien: de dos cosas una: o bien la materia estaba
fuera de Dios, o bien era Dios mismo (no creo podáis otorgarle un tercer
lugar). Así, pues, en el primer caso, si estaba fuera de Dios, no tuvo éste
necesidad de crearla, puesto que ya existía, y si coexistía con Dios, no cabe
la menor duda que estaba en concomitancia, de lo que se desprende vuestro Dios
no es creador.
En el segundo caso, es decir, si no estaba fuera de
Dios, es que estaba en Dios mismo, y en este caso, saco la conclusión
siguiente:
1. Que Dios no
es el espíritu puro, puesto que llevaba en sí una partícula de materia; ¡Y qué
partícula! ¡La totalidad de los mundos materiales!
2. Que Dios, llevando materia en sí mismo, no ha tenido
necesidad de crearla, dado que ya existía y que existiendo no hizo más que
hacerla salir, y en este caso la creación cesa de ser un acto de verdadera
creación y se reduce a un acto de exteriorización. Estoy segurísimo de que si
hago a un creyente esta pregunta: ¿Lo imperfecto puede producir lo perfecto? Me
respondería sin la menor vacilación negativamente.
Lo perfecto es lo absoluto; lo imperfecto, lo relativo;
enfrente de lo perfecto, que significa todo, lo relativo, lo contingente, no
significa nada, no tiene valor, se eclipsa, y, por lo tanto, no hay nadie capaz
de establecer relación alguna entre ambos; a sostenemos la imposibilidad de
evidenciar, en este caso, la rigurosa concomitancia que debe existir entre la
causa y el efecto.
Es, por lo tanto, imposible que lo perfecto haya podido
determinar lo imperfecto. Por el contrario, existe una relación directa, fatal
y hasta matemática entre una obra y su autor. Por la producción se conoce el
valor intelectual, la capacidad, la habilidad del sabio, del pensador, del
obrero, del artista, como por la calidad del fruto se distingue el árbol a que
pertenece.
La Naturaleza es bella; el Universo es grandioso y yo
admiro apasionadamente, tanto como el que más, los esplendores y las
magnificencias de las que nos ofrece un ininterrumpido espectáculo. Sin
embargo, por muy entusiasta que yo sea de las bellezas naturales, y por grande
que sea el homenaje que les rinda, no me atreveré a sostener que el Universo sea
una obra sin defectos, irreprochable, perfecta. Y no creo que haya nadie capaz
de sostener tal opinión. Luego, no siendo la obra irreprochable, el autor, el
Dios de los creyentes, tampoco es perfecto. En conclusión: O Dios no existe o
no puede ser el Creador, tal es mi convicción. O bien: siendo el Universo una
obra imperfecta, Dios no puede ser sino imperfecto. Silogismo o dilema, la
conclusión del razonamiento es la misma.
Quizás este tema tenga poca aprobación, lo sé porque el
ser humano es complejo y al mismo tiempo no respeta las opiniones de los demás.
Creo en una fuerza universal en algo que existe indiscutiblemente, quizás fuese
mejor no saber nada, no analizar vivir por vivir, este tema no termina espero
que si en algo esté equivocado, díganmelo exponiendo sus terminologías, en
razonamiento.
En vos confió
Peter Bustamante
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