Sunday, October 21, 2012

"EL TEMA DEL ESPACIO"



"EL TEMA DEL ESPACIO"


El tema del espacio puede ser dividido en tres clasificaciones mayores: perceptual, conceptual y absoluta. Del primero, o espacio conceptual, surge la noción del espacio que todos tenemos. Las facultades sensorias de la vista y el tacto son la únicas dos de las cuales derivamos esas sensaciones que engendran esta noción de espacio. Por medio de estos sentidos, percibimos tales condiciones que, debido a sus características, son aludidas por nosotros como espacio. Por consiguiente, el contenido perceptual de espacio es una categoría natural, dependiente de los sentidos receptores. La percepción visual del espacio constituye experimentar un vacío, una laguna de realidad visual. El ojo no ve masa o substancia. Esta ausencia de realidad visual tiene una especie de existencia negativa para nosotros. El estado de nada o espacio se vuelve tan real para la mente como los objetos que son vistos. Por consiguiente, hablamos de “ver espacio”, como si fuera una realidad. Una aseveración más cierta sería “veo solamente una extensión”. Las mismas circunstancias se aplican al sentido táctil o aquel del tacto. Donde las sensaciones del tacto terminan, donde no somos más capaces de percibir las cualidades del tacto, eso para la mente es espacio. Nosotros, por ejemplo, pasamos nuestras manos a lo largo de una superficie suave en una habitación oscura. Cuando ya no somos capaces de sentir ninguna substancia más allá de la superficie, nos referimos al área como siendo espacio.
  
   Desde el punto de vista perceptual, el espacio es el límite en el alcance de la percepción, de las facultades de la vista y el tacto. Podemos por analogía, decir que el silencio es una especie de espacio también, pues constituye un limite de nuestros poderes auditivos o del oído. El problema, psicológicamente es de convencer a las personas que el límite de una cualidad, la ausencia de las sensaciones de un sentido, no tienen existencia positiva en sí misma. Debemos pensar del espacio como siendo únicamente la ausencia de la realidad discernible y no siendo realidad de por sí. Por analogía, para el ciego, teóricamente, existe solamente espacio visual, puesto que no puede ver ninguna realidad. Si un ciego fuera también privado del sentido del tacto, cuán difícil sería convencerle que no hay nada sino espacio. Usted sabe diferentemente por supuesto, porque puede discernir lo que el ciego, o quien haya perdido su sentido del tacto, no puede. Debe realizarse, entonces, que lo que usted percibe como espacio no es sino una ilusión. El espacio está realmente lleno de radiaciones de una naturaleza electromagnética y con aire; esto a simple vista son invisibles.

   La segunda clasificación de espacio, el conceptual, concierne a las teorías en particular que los hombres puedan tener del espacio. Filósofos, metafísicos y científicos pueden usar los términos espacio cósmico, espacios estelares y similares. Estos términos sin embargo están relacionados a ciertas condiciones observables a las que ellos arbitrariamente han asignado la palabra espacio para distinguirlo de otros factores. Ellos hablan de espacio como  algo existente, por ejemplo, entre la Tierra y el Sol. Esto no significa en el sentido perceptual porque ellos saben y pueden observar que hay substancia y condiciones celestiales entre los dos cuerpos. Más bien, es la intención el distinguir la región entre los cuerpos de una masa sólida y continua. Obviamente, entonces, puede haber tantas clases de espacio conceptual como hay mentes humanas para especular acerca de ello.
 
   La tercera clasificación, el espacio absoluto, en un sentido, es también conceptual. Es una noción de que hay una condición de nada en que las partículas o masas están suspendidas sin elementos unificadores entre ellas. Algunos de los antiguos astrónomos exponían una teoría del espacio absoluto. Ellos no tenían en ese tiempo suficiente conocimiento de la naturaleza de la luz para realizar que el hecho que ellos eran capaces de percibir otros planetas era una indicación de una transmisión más o menos continua de la luz para ellos de las regiones que ellos llamaban espacio. Es patente que tanto el espacio conceptual como el absoluto son dependientes del perceptual. Si el hombre no pareciera percibir el espacio a través de los sentidos de la visión y del tacto, él no tendría noción de ello para extenderlo en los varios conceptos que él tiene, ni sería capaz de declarar en cuanto a su naturaleza absoluta. Puesto que el espacio no existe, tenemos solamente aquello que podemos percibir por una parte; y por otra, aquello que no podemos percibir. Eso que llamamos espacio es realmente una plétora de energía de varias clases que los simples sentidos no pueden ver o sentir. A veces se alteran entre la masa o substancia que tienen tales cualidades como dimensión, suavidad o dureza, y el espacio perceptual.

   Poniéndolo simplemente, la experiencia revela que podemos ver un objeto, luego aparentemente más allá de él o sobre este lado de él observamos el espacio y luego aun más lejos, otro objeto. Los objetos se dice entonces que ocupan espacio o que tienen diferentes espacios o lugares en él. Esta es la suposición, basada en la percepción, que hay tal condición como espacio que puede ser rellenado con masa u objetos. Y para terminar quiero darle un pequeño ejemplo muy sencillo, quiero que entiendan más esta integración de toda la energía, vamos a usar como en mis tiempos hoy en día no se usa, usaremos la analogía de un tablero de ajedrez con cuadros ROJOS  y AZULES. Los cuadros azules en el tablero se miran muy desprendidos de los rojos. La física nos lo ha probado, por medio de la ley óptica, que los colores son bandas de ondas de diferentes frecuencias o grado de vibración de la luz. Los cuadros azules y rojos están fundamentalmente relacionados en la energía de la luz. El ojo separa estos colores del espectro y los hace aparecer como no teniendo relación el uno con el otro. Realmente, repetimos, están conectados en el espectro visible de la luz. Así también con los objetos en el espacio. Ellos no están en lugares diferentes sino en diferente relación con aquello que discernimos. En otras palabras estamos acondicionados a tener ciertas clases de experiencias sólo porque somos esa clase de ser. Es locura, por lo tanto, que tratemos de forzar o creer que el universo debe conformarse a nuestras limitaciones.

Solamente les pido que vivan en paz con ustedes mismos.

Peter Bustamante                        

Sunday, October 14, 2012

¿QUE ESPERAR DE LA MEDITACIÓN?




¿QUE ESPERAR DE LA MEDITACIÓN?
La determinación  de los resultados a ser obtenido  a través  de la meditación depende de la concepción del individuo acerca de la naturaleza y función de la meditación. El así llamado fracaso  o insatisfacción es a menudo la consecuencia de la comprensión equivocada  de la palabra y de la técnica usada. Muy generalmente, en el sentido popular, la meditación se hace sinónimo de la contemplación. En realidad, muchos léxicos o diccionarios relacionan las dos palabras. Sin embargo, filosóficamente –y en forma particular místicamente- hay una distinción muy definida entre la meditación y la contemplación. Tal vez el mejor acercamiento a un uso perspicaz de la palabra sería primero comprender cómo difiere de la contemplación. Contemplar cualquier cosa es mantenerla dominante en la consciencia. Es el enfoca miento de la atención en ella. La consciencia puede ser extrovertida  o introvertida. Podemos especialmente enfocar nuestra atención en la experiencia perceptiva, en las impresiones de nuestros sentidos receptores. Esta es extroversión de la consciencia. Por ejemplo, cuando ustedes leen esto están enfocando su consciencia en impresiones visuales. En otras palabras, ustedes están enfocando su atención en una cosa externa.

  Ahora supongan que ponen a un lado este documento y comienzan a pensar en alguna idea que ustedes han leído o que surgió en sus mentes como resultado de su lectura. Al ocurrir este hecho ustedes están entonces contemplando. Especialmente pueden ustedes decir que entran en la contemplación si no están meramente sosteniendo la idea en la mente como una imagen. Solamente visualizar mentalmente una palabra no es contemplación. Realmente, la contemplación es una forma de razonamiento, un proceso de análisis, Para mayor analogía, ustedes pueden estar tratando de encontrar un significado adicional de la palabra o idea en mente, pueden estar buscando alguna asociación mental  con ella que removerá su ambigüedad y puede hacerla más clara. O luego, de nuevo, ustedes pueden estar pensando en cómo la palabra, su significado, puede ser aplicado a ciertos asuntos de su vida.  Concisamente, entonces, al contemplar ustedes están literal o figurativamente revolviendo alguna ideación una y otra vez en sus mentes y escudriñándola para todas las posibles relaciones de significado y posibilidad.

  Ahora, todo esto es un proceso subjetivo. Hasta cierto punto, no es diferente del así llamado proceso objetivo de la percepción. Por medio de percepción estamos realizando, experimentando ideas formadas por las sensaciones que han surgido de las facultades de nuestro sentido. En el proceso subjetivo de la contemplación también estamos realizando ideas—aquellas ya establecidas en la mente. Tal vez alguna vez hemos experimentado objetivamente la misma cosa que podemos estar contemplando ahora subjetivamente. En la concepción y la contemplación el foco de la atención está meramente en condición reversa del estado objetivo.

  Usemos una sencilla analogía que previamente hemos usado a menudo, es decir, el suponer el estado de consciencia como una pantalla de cine suspendida en el cerebro. Sobre un lado de la pantalla (en el lado externo) están siendo bombardeadas las impresiones del mundo externo que nos llegan a través de los sentidos receptores. Esto nos causa experimentar la realidad, es decir, el mundo fuera de nosotros. En el lado interno de esta pantalla de la consciencia están apareciendo otras impresiones. Estas llegan de la memoria—las impresiones una vez recibidas objetivamente--aquellas creadas por la razón, y las así llamadas impresiones intuitivas. Podemos estar conscientes de estas con igual intensidad que las experiencias perceptivas. Por supuesto, la consciencia no enfrenta ni interna ni externamente. Meramente le damos esta designación a las impresiones de la consciencia, de acuerdo con nuestro entendimiento  del sentimiento como de su punto de origen. No hay nada particularmente místico con respecto al fenómeno mental de la contemplación.

  Millones de personas contemplan diariamente y no pueden ser capaces de dar una definición de la palabra misticismo. Además, si alguien contempla un tema místico, el proceso mismo de la contemplación no es místico. La meditación es el proceso de transformación de la consciencia.  Es el esfuerzo por elevar la consciencia a fin de obtener experiencia en un nivel más elevado o más profundo de perfección interna. La meditación no es la intención para enfocar la consciencia sobre cualquier idea sola en una manera dinámica como en la contemplación. En realidad, en la meditación el objetivo principal es el permanecer pasivo. No es el intento de dirigir, como por mandato, lo que debería ser conocido o experimentado.

  Para usar otra analogía simple: piensen acerca de un espectador sentado en la audiencia de un teatro. Él espera silenciosamente que la cortina se levante—él no intenta visualizar qué es lo que va a acontecer en el escenario. En realidad, él sabe que no tiene conocimiento de la obra y por ello su actitud es pasiva, receptiva hacia lo que le será revelado. Esto, entonces es primeramente una de las actitudes fundamentales de la meditación. Sin embargo la meditación es más que meramente estar pasivo. Está—aunque al decir esto podemos estar contradiciendo nuestras declaraciones previas—está, repetimos, el deseo, el deseo de hacer que la consciencia funcione en otro nivel de receptividad no olviden esto es muy importante. Tan importante que en este estado hay que saber lo maravilloso que funciona mente. Una forma oriental de meditación relaciona tres etapas principales de ella: la primera es la etapa purgación. Esta consiste en intentar desechar de la mente todo pensamiento. Ser receptivo y no permitir que la mente se vuelva atada a una idea en particular por el momento. Significa colocarse uno mismo en un estado de tranquilidad, tan libre como sea posible de toda la distracción, de todo aquello que pueda excitar la consciencia. Admitida mente, en nuestra edad turbulenta y áreas urbanas congestionadas, esto no es simple de logra pero no imposible.

  El místico se refiere a esta etapa  como entrando en silencio. Significa no sólo el silencio físico es decir, el evitar sonidos extraños—sino el silencio mental. Esto a su vez significa una mente que no está preocupada. La segunda etapa se dice que es la iluminación. Es cuando el individuo siente un contacto con una fuente transcendental de conocimiento. Es una clase de consciencia cósmica, el ascenso de la consciencia a un estado de consciencia engrandecido y que lo abarca todo, yo. Peter Bustamante me encantaría que conocieran esas maravillas.
Solamente les pido que traten de vivir en paz con ustedes mismo.

Peter Bustamante          

Thursday, October 11, 2012

“IGUALDAD”





“IGUALDAD”

¿Qué son estos principales ideales?  Entre los más importantes está la cuestión de controversia  acerca de la igualdad del hombre. ¿Con quién es igual el hombre y con quién es desigual? Además, ¿cuál es la vara con la qué medir la igualdad? ¿Es la raza, el sexo, la inteligencia, religión o estatus social? Los hombres  son básicamente iguales sólo en un sentido—su relación cósmica. Todos entramos a la vida como un producto del mismo fenómeno biológico. No existen distinciones en las leyes naturales aplicadas al nacimiento. Fundamentalmente, nadie ha nacido por cualquier otro proceso por no sea el que tenemos. El hecho del nacimiento nos iguala a todos cósmicamente.
 
  La desigualdad no viene debido  a cualquier decreto divino o cósmico. Si los hombres son desiguales después del nacimiento, es debido a dos razones. Primera, al proceso físico hereditario o al medio ambiente. Los hombres pueden manipular la naturaleza y el medio ambiente para otorgarse ventajas así mismos. O, segunda, los hombres pueden ser manipulados por el medio ambiente y llegar a ser inferiores o superiores. Por consiguiente, la desigualdad entre los hombres proviene de lo que los hombres hacen con sus propias vidas. Sin embargo, eso solamente puede venir de lo que la vida hace para ellos. No existe superioridad cósmica preferentemente inherente que sea dada a cualquier clase o segmento de la humanidad.

  El siguiente ideal a considerar es el concepto de la divinidad. Es necesario realizar en este Día y era el principio que lo divino es una experiencia. En otras palabras, no es una cosa fijada a una imagen lo que ha de percibirse o puede ser percibido en la misma forma por todos los hombres. Lo que el hombre llama divino con otros términos equivalentes, es un estado de consciencia individual existente en las monarquías de los llamados sangre azul. Es una condición sentida  y entonces al mismo tiempo cerebral. Cuando lo divino es personalmente realizado como en estos casos y se convierte en una experiencia, entonces es cuando algunas neuronas cerebrales se distorsionan y crecen haciendo posibles imágenes cerebrales mentales. Estas imágenes  varían con la mentalidad, educación y lo principal los antecedentes de dicho grupo de antecesores de la familia o individuo. Por lo tanto, insistir en que el hombre acepte un simple concepto de lo divino es irracional en que la asunción que los impulsos psíquicos y morales de cada uno puedan ser cubiertos por las mismas ideas, es difícilmente similar.

  Ninguna forma que es percibida objetivamente hace surgir idénticas respuestas  emocionales en cada observador. Así mismo, cada impulso emocional subconsciente no está dentro del mismo cuadro mental. Es  muy esencial para la gente de la futura era iluminada saber reconocer estos hechos. Es por esta razón que no puede existir un Dios simple aceptable para todos los hombres. Es por la misma razón que jamás puede existir un “Dios Falso” si tal concepto es creído sinceramente. Por estas razones también, ninguna religión o teología es divinamente recta y perfecta. Recíprocamente, ninguna religión o motivación espiritual está siempre realmente equivocada. La teología –una formal religión—es un sistema. Su propósito básico es ayudar a cultivar los sentimientos de un hombre más alto. Debería esforzarse para preparar al hombre para un orden social y moral más alto. La religión es débil cuando intenta controlar la libertad de pensamiento para forzar sus fines y propósitos. La religión degenera en tiranía cuando busca dominar el estado y por medio de eso usar poder político para formar la aceptación de sus doctrinas.

  Otro asunto además que confronta y perturba al hombre de hoy en día en su relación con el estado. ¿Quién es supremo en principio? ¿El individuo o el estado? ¿Cual es el sirviente del otro? La ciencia y la filosofía sociológica deben concernir al hombre moderno. Como una analogía, difícilmente un hombre podría decir que el ajedrez posee valor pero no el tablero en el que el mismo juego se lleva a cabo. Es por lo tanto, racional afirmar que el estado debe ser un producto de la voluntad del hombre. El hombre jamás debe ser juzgado como existiendo solamente por la voluntad del estado.
‘UNIDAD MUNDIAL’

   Otro ideal al que debería apoyarse es la unidad mundial. Esta no debe ser una mera federación de estados separados; fundamentalmente, debe significar un gobierno mundial. Como una federación, como una mera colección de naciones separadas continuarían los males presentes.

Continuación. Mañana.

Vivan en paz con ustedes mismos.

Peter Bustamante    

Tuesday, October 2, 2012

¿ES ACONSEJABLE, LA MUERTE SIN DOLOR?




¿ES ACONSEJABLE,LA MUERTE SIN DOLOR"
Recientemente un regidor  en Inglaterra hizo una declaración pública en favor de la eutanasia, muerte sin dolor. Lo que impulsó su declaración  fue una visita a una institución  pública en donde los pacientes eran niños deformados e inválidos, sin esperanza. Una gran mayoría de ellos tenían dolencias congénitas, y nunca más podrían valerse por sí mismos, ni podrían hablar. En realidad, mostraban menos autoconsciencia que la mayoría de los animales inferiores. Es evidente que semejantes seres únicamente vegetan, pues son solamente masas animadas de materia, incapaces de siquiera evaluar la vida en términos de felicidad, amistad, esperanzas o aspiraciones. En la mayoría de tales casos la anormalidad comenzó en el nacimiento, no solo como un cuerpo retorcido o deformado, sino también con una deficiencia mental y una personalidad reprimida.

   La pregunta primaria y lógica en una materia de esta clase es: ¿qué se logra con la conservación de tales seres? ¿Pueden ellos traer felicidad a su familias, o traen solo años de angustia y carga económica? No sólo están incapacitados para contribuir de alguna pequeña manera al bienestar de la sociedad sino que se convierten de ese modo en una responsabilidad para la misma. Además, no son capaces de percibir sus alrededores y derivar satisfacción alguna de la fuerza de vida básica que fluye a través de ellos, pues son poco más que autómatas. Si la sociedad hiciera que mueran sin dolor, ¿no sería tal cosa—libre de sentimentalismo y dogma religioso—mejor para todos los involucrados?

  Señores yo, Peter Bustamante jamás estaría de acuerdo con semejantes acciones, el mero tema de la eutanasia es chocante para muchas personas que se apartan a menudo por completo de sus aspecto racionales, por estar influenciados casi por entero por sus propias emociones. La  eutanasia no es una teoría nueva, sino que, en realidad, es una práctica con fondo histórico. Para refrescarle la mente a este “regidor”, citemos un ejemplo entre otros: los antiguos macedonios  consideraban a los incurables como una carga para la sociedad y siéndoles a menudo inadecuado el alimento, el Estado ordenaba la muerte sin dolor para los dementes, imbéciles, y aún para los de edad avanzada. Se consideraba una injusticia esclavizar al elemento activo, productivo de la población, a aquellos que no podían por más tiempo compartir sus responsabilidades en la guerra y contribuir  a la economía del país. Esta actitud  era, desde luego, extrema, especialmente en los casos de edad avanzada que aun estaban en posesión de sus facultades mentales y sólo estaban incapacitados por enfermedades físicas.

  Los moralistas religiosos se oponen a la eutanasia basada en el principio de que no pertenece a la providencia del hombre quitar la vida bajo ninguna consideración humana y que el hacerlo es abrogarse a la omnipotencia y omnisciencia  de la Divinidad. Sin embargo, esos mismos moralistas no están de acuerdo por entero en la práctica. Ellos no han triunfado sobre la idea de prohibir la pena capital o sea quitar la vida por edicto legar de la sociedad. Aparentemente, son de opinión  que no es suficiente la justicia divina y que debe aplicarse la pena adicional de muerte. Del mismo modo, los religiosos dogmáticos  no han podido borrar  el estigma de la sociedad moderna, como es la destrucción en masa de la vida de la vida humana  mediante la guerra. Ambos actos, la pena capital y la guerra, son menos defendibles en principio que la eutanasia. También existen los ocultistas, metafísicos  y místicos que aborrecen la eutanasia bajo la premisa de que el hombre, al hacerlo así está interfiriendo la ley Cósmica. Dicen que el alma tiene permiso para habitar un cuerpo anormal al nacimiento, un cuerpo atrofiado que, tal vez, tenga una personalidad reprimida, con el propósito de expresarse de esa manera. El ser, dicen, tiene una lección que aprender por la experiencia objetiva.  Se sostiene además y se espera que los padres, quizás de modo karmico, soporten esta experiencia deprimente para compensar por pasada violación de algún precepto Cósmico. Estas personas declaran que ahorrar  a la víctima de estas circunstancias  una vida inútil, quizás también de sufrimiento, por medio de una muerte sin dolor, sería una violación de los propósitos Cósmicos fundamentales.

  Miremos por un momento, con mente abierta, los postulados hechos por estas personas para ver si están justificados por entero. Empezaremos tomando el ejemplo del niño incurable, cuyas deformidades mentales y físicas son congénitas. El niño, como en muchos casos, nunca adquiere esa autoconsciencia por medio de la que es capaz de distinguir por completo entre el ser y otras realidades.  Toda su actividad consiste en respuestas involuntarias y es incapaz de adquirir  ese estado de consciencia por medio del cual podría evaluar su ambiente y sus propios actos en términos  morales.  En otras palabras, no puede distinguir  entre lo que los hombre llaman  bien y mal. No es capaz de ejercitar juicio y prohibición, pues en ese estado, la personalidad del alma no puede evolucionar, no puede aprender lecciones, ni llegar a conocer aquellas impresiones más profunda que el hombre atribuye  a impulsos  mentales o del alma. Desde un punto puramente polémico, se puede sostener que la inteligencia  de vida, llamada alma, no es efectiva en donde no existe autoconsciencia. Para saber que existe esa expresión del alma, uno debe colocarla en relación comprensible con sus alrededores y comportamiento y ver su reacción.

  Después de todo, ¿cuál es esa condición a la que se refieren los místicos como la evolución del ser? ¿No es hacerse consciente  de las sutiles impresiones de la presencia  divina por medio de la mente subconsciente? El desarrollo consiste en una serie de ajustes y respuestas a estos impulsos psíquicos más finos. Los místicos abogan  por el despertar y obediencia a la voz de la consciencia, a los dictados del ser interno, o sea, a conocerse así mismo. Pero para esto se requiere el mecanismo de lo que se considera “CEREBRO” y un sistema nervioso funcionando  normalmente. No es suficiente poseer una luz dentro de nosotros, sino que debe de tenerse la facultad de percibir esa luz  y ser capaz, de ese modo, de usarla como guía. Y para terminal el verdadero místico debe de reconciliar los principios y leyes del misticismo con las leyes de los fenómenos físicos llamados “CIENCIA”.

Solamente les pido que sean más condescendientes, con todos aquellos que tienen las desgracias de pasar por estos inevitables laberintos, y traten de ser mejores cada día y mantengan la paz con su alma.

Peter Bustamante                             

Saturday, September 29, 2012

ACERCA DE LA INTELIGENCIA Y LA EDUCACIÓN’





‘ACERCA DE LA INTELIGENCIA Y LA EDUCACIÓN’
¿Implica la educación necesariamente un alto grado de inteligencia? ¿De qué ventaja es la educación formal para una aguzada inteligencia natural? Las definiciones de la inteligencia son numerosas y diversas. Se dan desde puntos de vista biológicos, psicológicos y filosóficos; ninguno de los cuales, sin embargo, es completamente amplio en cubrir todos esos aspecto del comportamiento mental que son comúnmente aceptados como siendo indicativos de inteligencia.

  ¿Cuáles son estas características comunes del humano que son popularmente reconocidas como una demostración de inteligencia? Es más, ¿qué importancia asocia la sociedad con la inteligencia? Para los antiguos, ciertas demostraciones del comportamiento humano se decían que representaban la virtud más elevada. Para los griegos, la virtud más elevada era ser bueno y hermoso. Para los persas, era ser leal y valiente. Los teutones declaraban que la virtud sobresaliente era ser fiel. Para el hombre moderno de hoy la virtud exaltada es ser inteligente. Para que la inteligencia tenga tal prominencia en nuestra edad se implica que tiene algún  valor muy pragmático. Ciertamente la inteligencia no es reconocida  puramente debido a alguna cualidad admirable de la mente humana. La palabra inteligencia se deriva del latín intellegere, que significa “recoger del medio”. Uno de los ejemplos más comunes de la inteligencia lo denominaremos adaptabilidad. Esto puede explicarse como percibir y concebir una conexión causal entre ciertas cosas o eventos que son recién experimentados. Puesto más sucintamente, es la integración de ideas o pensamientos de manera que para la mente parezca haber una continuidad causal—es decir, una relación amplia—entre estas ideas. Cuando, por ejemplo tenemos una nueva experiencia para la cual no hay una comprensión inmediata, la inteligencia recurre a poner analíticamente a la experiencia en un orden que le de significación e identidad.

  Toda explicación a la que se llega de por si mismo, toda causa supuesta de una experiencia puede no siempre ser cierta. Subsecuentemente podría ser probada falsa empírica y objetivamente. Algunas de las supersticiones más primitivas fueron el resultado de tratar de explicar fenómenos; sin embargo, el hecho de que después se probó que no eran factuales no es evidencia de una deficiencia de inteligencia.
INTEGRACIÓN
  Otro factor básico de la inteligencia es lo que podríamos denominar integración. Esta consiste en la unión de lo conocido, es decir, las cosas o eventos que son comprensibles, para el propósito de extraer de ello un significado a aplicarse a aquello que no se entiende. Un ejemplo clásico de esto se encuentra en la experimentación con monos, tales como el chimpancé. En un experimento, se colocó una banana dentro de la jaula del animal, más allá de su alcance. También se colocó una caja grande de madera en la jaula. Después de varios atentados de alcanzar la banana en la manera usual de trepar, el mono eventualmente se volvió a la caja debajo de él. Él luego trepó sobre la caja y obtuvo la banana. Aquí el conocimiento previo de trepar para alcanzar la banana se combinó con el conocimiento que subir a la caja lo elevaría lo suficiente para conseguir su meta. Otro aspecto de la inteligencia es la segregación. Esto consiste en separar los elementos de una experiencia que no se ha comprendido para tratar de determinar cualquiera de sus partes que sea comprensible. El siguiente procedimiento es, entonces, tratar de determinar cuál pueda ser la relación que tales partes puedan tener con el total—el cual no es comprensible. En este proceso la idea, cosa, o evento completo no es descartado de la mente como incomprensible y hay menos posibilidad de una concepción equivocada inmediata de él. Estas demostraciones más bien comunes de inteligencia no son necesariamente llevadas a cabo conscientemente, es decir, la técnica que se emplea es muchas veces un proceso inconsciente.

  Se dice que hay tres categorías básicas de inteligencia: abstracta, mecánica y social. La primera, la abstracta, es primariamente conceptual; es decir no se origina directamente de la percepción inmediata o algo que se experimenta. Por analogía, tomemos el tema metafísico de la ontología, específicamente, que hay tal cosa como un Ser Absoluto que es auto generativo, eterno y de el cual toda la realidad es una parte. Puede declararse además que tal Ser no tuvo comienzo y por lo tanto no puede tener un fin, pues lo que es, es todo lo que hay y por lo tanto no puede haber nada que no sea. La teoría de la inteligencia social es bastante controversial. No importa qué explicación se ofrezca sobre ella, habrá un rechazo crítico de esta teoría con aquellos que tienen conceptos diferentes. También las investigaciones científicas indican que no existe ninguna relación necesaria entre el pensar y el conocimiento. Pensar incluye razonar lógica, crítica y creativamente. Por lo tanto pensar y saber no siempre son paralelos uno al otro. Es tan desafortunadamente que no haya tantas personas que piensan como los hay de aquellas que profesan saber, y cuyos conocimientos la mayoría de las veces no es la consecuencia de sus propios pensamientos.
La Prueba C.I
  Hay varias pruebas de inteligencia dadas por universidades, fuerzas militares y organizaciones privadas, comúnmente conocidas como C.I. (cociente intelectual).El valor de tales pruebas, sin embargo, es dudoso en determinar la extensión total de la inteligencia del individuo. Se ha dicho que el C.I. solamente determina cómo se compara la inteligencia de uno a la de la población total; en otras palabras, la proporción la proporción de la inteligencia del individuo en relación a la norma de la sociedad.

Espero que sus conclusiones puedan sacarlas en este artículo.
Y traten de vivir en paz y armonía con ustedes mismo.

Peter Bustamante      

Wednesday, September 26, 2012

‘ANTIGUAS TRINIDADES SAGRADAS’






'ANTIGUAS TRINIDADES SAGRADAS'
Queridos lectores, hoy les traigo un tema bastante interesante de la antigüedad. Las antiguas trinidades sagradas. La mayoría de las trinidades sagradas de la antigüedad eran consideradas como consistentes en una familia divina, es decir, padre-dios, madre-diosa y una descendencia divina, el hijo. Esta trinidad, en su forma primitiva, es antropomórfica, siendo considerada la Deidad Suprema como de apariencia humana, el padre creador. Hasta los elementos naturales fueron consideraron apoteósico, es decir, el Sol, la Luna y el océano fueron hechos dioses y diosas estaban unido en una familia a grupo de padres creador, madre, un símbolo de fertilidad y el hijo representando el crecimiento y la reproducción.
  
  La polaridad del sexo fue también otro aspecto fundamental de la formación de una trinidad divina. El elemento masculino, representando la fuerza creativa, se consideraba positivo; la polaridad opuesta, la femenina, era negativa, pasiva y receptiva. De la unidad de estos dos polos opuestos, se decía que la creación, el universo y todos los fenómenos naturales emergían, representando el tercer punto del triangulo. La palabra trinidad, fue usada por Tertuliano, un padre de la iglesia latina (c. D.C. 160-230).Para Tertuliano, el termino de Trinidad designaba  la doctrina cristiana de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. La palabra tríada fue usada por Teófilo, apologista cristiano contemporáneo de Tertuliano.
 
  Mucho antes de la trinidad cristiana, del Padre, Hijo y Espíritus Santo, estaban establecidas muchas trinidades sagradas. Quizás la primera y más influyente en afectar otras doctrinas religiosas fue la tríada egipcia. Osiris era el dios supremo egipcio de la muerte, Existían dos grandes templos erigidos en su memoria, uno en Ávidos y el otro en Buseris. Se disputaba qué lugar tenía posesión del cuerpo, el que era considerado una sagrada reliquia. En Ávidos se suponía que estaba enterrado en una tumba. Sin embargo, ello parece haber sido una equivocación en la lectura de los jeroglíficos, porque la tumba era realmente la de Tjer, un antiguo monarca. Más tarde una tríada de Osiris, Isis y Harpocrates  tomó él lugar de la tríada tebana de Amon, Mut y Khonsu. Esta tríada se extinguió al final de la dominación tebana. Antes de esto, no obstante, el disminuido poder de la capital tebana, Amon era la deidad toda poderosa en el alto Egipto. Era reconocido como “rey de los dioses”. El dios local de Heliópolis, ubicado en el Bajo Egipto, era Ra, el dios-sol y el rival de Amon. Eventualmente, Amon se hizo conocido como Amon-Ra, una absorción de los dos dioses. En el período saíta de Egipto, en su posición de “rey de los muertos”, se convirtió también  en el “dios de los vivos” porque tomó el lugar de Amon-Ra como deidad suprema egipcia. El nombre de Osiris fue entonces conectado con el mito de Isis y Horus el hijo divino, completando la trinidad.

  A través de la historia existieron muchas madres diosas. Historiadores han dicho que la prominencia dada a María en el cristianismo fue en alto grado sincrético, es decir, adoptando la prominencia contemporánea de Isis. En verdad durante los primitivos comienzos del cristianismo el culto de Isis fue extremadamente popular en Roma y tuvo varios templos. Los misterios sirianos fueron los primeros en simbolizar y dramatizar “el peso del alma”, técnicamente llamado psicostansía. Este ritual fue uno de los juicios del alma después de la muerte. También los ritos o sirianos y rituales representaban la resurrección del alma, y se puso énfasis particular en la creencia que existía una vida eterna después de la muerte.

  Existió además otra trinidad en él antiguo centro de Menfis, una de las más grandes escuelas de los misterios del Egipto. Fue en Menfis, o Sakkara, donde fue erigida la primera gran pirámide, un zigurat, es decir una especie de pirámide escalonada. Su arquitecto fue el afamado Imhotep. La trinidad en Menfis consistía en Ptah, Sekhmet y Nefertum. Ptah fue aceptado como el dios patrono de los artífices, es decir, artesano, y más tarde deificado como el arquitecto del universo. Sekhmet, la segunda parte de la tríada era una diosa con cabeza de león, que simbolizaban el calor destructivo del Sol. El hijo  divino de Ptah y Sekhmet era Nefertum, dios del loto o calor que asciende del Sol. Imhotep también fue conocido como un hijo de Ptah y era una de las más grande personalidades egipcias. Fue visir del Rey Zoser, que reinó en la tercera Dinastía del reinó antiguo (2900-2980 A.C.) Imhotep no solamente era un gran arquitecto, constructor de los primeros edificios de piedra que eran capillas religiosas en Menfis, sino que también fue un gran hombre de estado y médico cuya fama mantuvo renombre centurias después de su transición.
La antigua Babilonia  tenía su trinidad  de Anu, Enlil y Ea. Esta trinidad correspondía en los cuerpos planetarios a Sin (La luna), Shamash  (El Sol) e Inhtar (el planeta Venus).Se decía  de Anu que era el dios de los cielos y Enlil el dios de los vientos y la Tierra. Ea era el dios de las aguas o del mar. Su nombre fue más tarde cambiado a Enki.
 Los antiguos zoroástricos, que eran gentes primitivas indoeuropea, también tenían su trinidad.
La historia antigua moderna y contemporánea, es una joya del saber, conociéndola podemos saber muchas cosa del por qué estamos aquí.
Les deseo que la disfruten aquellos que les gustan enriquecer el intelecto.
Vivan en paz con ustedes mismos.

Peter Bustamante                                    

Tuesday, September 25, 2012

¿ES NECESARIO ASISTIR A LA IGLESIA?




¿ES NECESARIO ASISTIR A LA IGLESIA?
“Hay algo de lo que quisiera obtener vuestra opinión o explicación, sin que se tome este artículo con intenciones de conflictos, más bien por ciertas preguntas que me llegan a mi correo de enseñanzas a los jóvenes, claro está, yo podría orientarlos pero no quiero debatir estas clases de temas. Se trata del caso de la  asistencia a la iglesia, especialmente cuando ella entra en conflicto con nuestros conocimientos, tales como la rencarnación y otros. Es muy posible, por ejemplo, que uno que haya asumido obligaciones de iglesia o hecho confesiones tenga más tarde escrúpulos de consciencia, cuando las vaya a realizar. Esto es una situación difícil cuando se han hecho pronunciamientos y dado el nombre para subscribirse a ciertos principios religiosos, y si esta diferencia de opinión se llega a conocer, entonces cuando asista a la iglesia lo miraran  como un “extraviado”.

  Muchos individuos de mente progresista cuyos puntos de vista han cambiado con su madurez de pensamiento, están confrontando este problema. Es absurdo que en muchas creencias muchachos o jóvenes se vean obligados a adquirir obligaciones sobre un credo o dogma religioso, obligaciones que en efecto, parece que los liga moralmente a ellos. Semejantes jóvenes tienen poca experiencia de la vida. No han estudiado religiones comparadas, ni se han familiarizado con filosofías clásicas o contemporáneas por lo que han estado poco expuestos a los errores de la teología, aun a los de la fe a los que ellos han sido ciegamente obligados a subscribirse. En la mayoría de los casos toda su relación con una actividad religiosa o credo teológico ha sido en la iglesia a la que los enviaron sus padres, así que su conformidad con los compromisos que han aceptado hacia ella son más de naturaleza de apremio que de preferencia intelectual o espiritual. Creen que lo que han hecho es mejor debido al consejo de sus mayores, pero la pregunta es esta; ¿estarán tan listos a aceptar las doctrinas a las que se han obligado cuando hayan llegado a la madurez? La actitud de los parientes de que “Lo que es bastante bueno para mí también es bueno para mis hijos” es errónea porque lógicamente, está falta de vigor. La idea de Dios no es interpretada universalmente del mismo modo; si lo fuera, existiría una religión universal.

  Tampoco el concepto de salvación o santidad espiritual es universalmente aceptado, ni las concepciones del mal, la inmortalidad, y la purificación espiritual. Cada padre tiene el derecho de estimular, y su deber es guiar a sus hijos hacia la reserva moral y el aprecio de la unidad y omniscencia Cósmica. El que un padre suponga que su manera de construir esos fines en la forma de ciertos dogmas o credos es la única infalible es falso, y tal actitud es más dañosa que beneficiosa. Mientras el niño está bajo la influencia paternal, no inquirirá ni se rebelará a la coacción aplicada, pero si más tarde el joven en su pensar independiente como adulto descubre que la religión a la que se suscribió originalmente no le satisface por más tiempo, ocurre un conflicto que puede tener hondo significado emocional, ya que encuentra que debe hacer una selección entre las convicciones personales en lo que representa para él la verdad y la violación de un solemne juramente tomado en fecha anterior. En la mayoría de los casos, la insistencia de los padres que sus hijos contraigan obligaciones co su iglesia o fe, es egoísta, aunque lo admitan o no. Por lo general lo que desean es ligarlos psicológicamente antes de que puedan llegar a tener una opinión contraria. Es la intención deliberada de poner a los hijos bajo una restricción, para que no puedan escapar hacia otros canales de pensamiento.

  Estos padres defienden su posición diciendo que están evitando que el niño se extravié, protegiendo su bienestar espiritual. En realidad, todo esto podría lograrse por medio de un ejercicio religioso o moral, sin las obligaciones que enlazan a una secta particular. Una secta que demanda semejantes obligaciones está mostrando también motivos egoístas sin hacer caso de las tradiciones, ni otras razones que cita.
La verdadera religión no es una obligación externa. Es el resultado de una devoción interna, es el deseo moral de ser parte de eso que, para la consciencia de uno, es lo bueno y lo verdadero. Cualquier otra influencia contraria no tiene contenido espiritual y, en su oportunidad, traerá un conflicto moral. ¿Está justificado que el niño o joven invalide estos juramentos obligados, inducidos a hacerlo en edad temprana? Bajo ciertas condiciones, sí. Solamente se debe admitir una obligación y mantenerla si ella constituye la plétora de la personalidad, representando el juicio completo del individuo después de la debida investigación, y si es sancionada por la consciencia como el recto curso de acción. Si la obligación se acepta bajo circunstancias pueriles, puede decirse que el ser del individuo, en realidad, no participó en la obligación y que por tanto, no existe realmente contacto de unión, ya sea en el sentido moral o en el legal. Cuando más tarde en la vida encuentre que en alguna otra religión, o en metafísica, misticismo o filosofía, existe una verdad adecuada y más representativa, que satisfaga su alma, entonces esta justificado el que se desvié de las obligaciones hecha bajo las influencias hechas primitivas, pero al abandonar esas obligaciones primarias no debe hacer nada que, en realidad, pudiera traer daños a otros.

  De modo que, si los deberes anteriores  de la iglesia hubieran incluido algunos elementos secreto, no debe divulgarlo a otros, aunque no este concurriendo por más tiempo a sus funciones. El continuar asistiendo a una iglesia debido a una obligación hecha durante un período de falta de madurez de mente, y cuyo, juramento ya no pueda aceptarse por más tiempo de buena fe, constituye una hipocresía. Tal estado es un error moral mucho más irrespetuoso que una tranquila despedida a lo largo de canales nuevos y más satisfactorios, de estudio espiritual. Cuando las autoridades de la iglesia amenacen con la condenación y con el castigo en la vida futura por semejante despedida, se debe estar convencido  de que verdaderamente es tiempo para hacer un cambio. Estas conminaciones por parte de las autoridades eclesiásticas indican el deseo, enteramente mortal, de construir  o mantener unida por la coacción una organización temporal. Semejante conducta, en sí misma, ciertamente es la desviación de un motivo elevado, profesado y espiritual.

Solamente les pido que en estos tiempos cruciales en el que vivimos, se mantengan bien integrados al seno familiar y traten de vivir en armonía con todos los hombres de buena voluntad, y mantengan las esperanzas de vivir en paz con ustedes mismo.

Peter Bustamante                                                       

‘EL FACTOR SEXUAL EN EL MATRIMONIO’

‘EL FACTOR SEXUAL  EN  EL MATRIMONIO’ Es innegable la gran influencia estabilizadora y además generadora de felicidad que c...