Monday, January 13, 2014

¿EXISTE LA MARDICIÓN DE LOS DIOSES EGIPSIOS?



¿EXISTE LA MARDICIÓN DE LOS DIOSES EGIPSIOS?


LAS muertes extrañas que sobrevinieron a un gran número de los exploradores que tomaron parte en las excavaciones de la tumba del Faraón  Tut-Ankh-Amen gradualmente despertaron en el mundo entero, un interés en las antiguas creencias en la magia negra y las maldiciones nigrománticas. El periodo aumento en número de individuo que de este modo cayeron víctimas, aparentemente, de la “secreta maldición de las tumbas”, ha servido para aumentar el interés público en este asunto, hasta que ahora una parte muy grande de la población civilizada del mundo cree que el misterio de esas muertes ha sido deliberadamente protegido por la ciencia y la religión, y por las inconsistentes, contradictorias y cuidadosamente coloridas declaraciones de esos que saben más acerca de ello de lo que quieren declarar; entre tanto, una gran parte de la gente incivilizada mueve significativamente la cabeza e insinúan que ellos están demasiadamente familiarizado con el asunto como para arriesgar el disgusto de los “demonios invisibles” al atreverse a hacer cualquier comentario.
 
  Mientras los escritores de atracciones en las ediciones dominicales de los diarios y en las más o menos altisonantes revistas han exagerado en demasía las tradiciones históricas y las bien registradas referencias a tales poderes mágicos, e intentan asustar a los irreflexivos para que profesen extrañas creencias, las tentativas de parte de prominentes científicos e importantes educadores espirituales o religiosos—para hacernos creer que las extrañas  e inesperadas muerte sólo presentan una cadena de coincidencia sin conexión alguna con las tumbas—son igualmente inefectivas para apaciguar el creciente interés en las posibilidades del poder mágico y sus resultados.

  Sin embargo, algunos de los más famosos expertos mentales y psicológicos nos dicen que si hubiera alguna conexión, cualquiera que fuera, entre las muy extrañas enfermedades de que fallecieron repentinamente cada uno de los veinte o más exploradores y la apertura de la tumba de Tut-Ankh-Amen y la remoción de sus misteriosos y sagrados contenidos, entonces tal conexión  sería totalmente mental y consistió en una forma de sugestión hipnótica la que cada víctima creó mientras estaba aún trémula de miedo de lo que mantenía en su mente como un castigo inevitable por su participación en la en la violación de una antigua ley egipcia. Vamos por parte hasta el fondo de toda esta investigación. De suerte, se ha hecho una tentativa para sacar este misterio fuera de la categoría de las supuestas fórmulas mágicas antiguas y llevarlo dentro de la esfera moderna del fenómeno hipnótico o psicológico, como si esto redujera todo el asunto a una fácil, aceptable y factible explicación y a no dejar preguntas sin responder.

  Si las muertes se debieron a sugestión hipnótica creadas en las mentes de estos exploradores, como un resultado del primero y segundo incidente en la cadena de muertes misteriosas, la causa de las repetidas manifestaciones, en número de 22 o más, estaría enteramente dentro del período de los tiempos modernos. En otras palabras, si la sugestión hipnótica acompañada  por el miedo es la verdadera explicación de las muertes ocurridas, entonces la causa tubo su comienzo no mucho después de ocurrir la segunda, o posiblemente la tercera, súbita e inexplicable muerte. Hasta podríamos admitir que esta causa psicológica tubo sus comienzos inmediatamente después de la primera muerte, pero ciertamente no vincularíamos esta causa psicológica con cualquier otro incidente o hecho ocurrido antes del extraño fallecimiento de la primera víctima del procedimiento.

  ¡Pero el hecho asombroso—que permanece inexplicado en tal teoría—es que el extraño circulo de muertes misteriosas fue la completa ejecución de una maldición profética proferida y esculpida en el muro de la tumba del faraón Tut-Ankh-Amen hace treinta y dos centurias! La pregunta, entonces es la siguiente: ¿Qué forma desconocida de magia podría llevar una maldición  a través de las edades y producir psicológicamente los resultados fisiológicos en los tiempos modernos? ¿Hipnotismo o magia negra? ¿Nigromancia o ley Kármita? ¿Qué tenemos aquí que la ciencia no ha explicado y la mente secular no puede comprender pero teme? Otra explicación muy plausible, aunque ciertamente perturbadora, se ha ofrecido en la sugerencia de que algún veneno  químico, de un material real y tangible, fue colocado dentro de la tumba sellada de Tut-Ankh-Amen y deliberadamente esparcido sobre cada artículo dentro de ella y sobre cada purgada de sus muros, y que todos los excavadores, exploradores e inspectores que penetraron en la tumba o que manipularon los artículos funerarios dentro de ella, tuvieron contacto físico con este veneno que fue fácilmente absorbido por sus sistemas y, de este modo, los infecto en una forma que produjo los casi uniformes resultados en el caso de cada una de las 22 víctimas redundando en las repentinas y trágicas muertes.

Señores lectores si esta historia veo que tiene interés para muchos les prometo la segunda y verdadera verdad.

En vos confió

Peter                                  

Saturday, January 11, 2014

¿HUBO UN PRINCIPIO? PARTE II





¿HUBO UN PRINCIPIO? PARTE II

Constantemente leemos hipótesis científicas acerca del principio del universo. Nuestro sistema solar, el sol, los planetas y aun la enorme galaxia con sus millones de estrellas y planetas, tuvieron sin duda un principio, en esto estamos de acuerdo. Con esto queremos decir de antes de ser lo que ahora son, tuvieron una condición previa. Fueron gases o cualquiera otra substancia del fenómeno celestial
Estoy muy de acuerdo a todo esos planteamientos. No obstante, cuando hablamos de principio en este sentido, en referencia al universo o las galaxias, sólo nos estamos refiriendo a la forma como lo conocemos ahora. No queremos decir que, científicamente, nuestra galaxia, la Vía Láctea, por ejemplo, o las otras galaxias con sus billones de sistemas solares, se originaron de la nada.

  De hecho, lo que los astrofísicos están tratando ahora de determinar—y aquello sobre lo que esperan que las exploraciones espaciales puedan rendir mayor luz—es la naturaleza de la substancia primaria o básica del Cosmos.
¿Existe un propósito para la existencia? La hagiografía, las escrituras sagradas de las religiones como el Veda, Zend -Avesta, la Biblia y el Corán, proclaman lo que se dice ser un propósito de Dios para el hombre, u ofrecen las opiniones inspiradas de los respectivos Mesías o fundadores. Concebir que exista un propósito específico para la existencia del hombre, requiere una creencia en el determinismo. Sencillamente, esto implica que una mente ha concebido un curso definido de eventos para el hombre, en relación con el fenómeno de la naturaleza, y que se espera que éste actué en cierta forma, para que así cumpla con un propósito para su existencia. Además, esto requiere a mi manera de pensar también una creencia  en el teísmo, es decir, en una deidad personal. Concibe una Mente Divina sublime, la cual ha creado cada fenómeno de la naturaleza, para amoldarlo a un esquema o a un proyecto cósmico. Se pensó también que el hombre era una parte integrar de esta aventura total, o que era el punto central, es decir, la verdadera razón para ésta.

  Hay momentos que me pregunto: ¿Por qué el hombre quiere pensar, quiere creer, que existe un propósito establecido, una razón un curso planificado para la humanidad? En mis formas de pensar tal vez él no pueda imaginarse así mismo caminando a lo largo de un sendero, sin saber por qué está allí, o hacia donde va.
Pero me he apartado de la realidad de este tema. Antes que nada quiero que ustedes no crean que soy ateo, soy creyente y trato de buscar tal vez lo que jamás encontraré en relación con el espíritu Puro.
EL ESPIRÍTU PURO
El espíritu puro no admite ninguna alianza material; no tiene ni forma, ni cuerpo, ni línea, ni materia, ni proporción, ni profundidad, ni extensión, ni volumen, ni color, ni sonido, ni densidad, todas cualidades inherentes al Universo y que no han podido ser determinadas por la abstracción metafísica.

Llegado a este punto de mi entendimiento, establezco sólidamente, en los dos argumentos precedentes, la conclusión siguiente: Hemos visto que la hipótesis de un poder verdaderamente creador es inadmisible; que aun persistiendo en esa creencia, no puede admitirse que el Universo, esencialmente material, haya sido creado por el Espíritu puro, esencialmente inmaterial.

Pero si, como creyentes, os obstináis afirmando que ha sido vuestro Dios quien ha creado el Universo, la pregunta se impone; en la hipótesis Dios, ¿dónde se hallaba la materia en su origen, en su principio?

Y bien: de dos cosas una: o bien la materia estaba fuera de Dios, o bien era Dios mismo (no creo podáis otorgarle un tercer lugar). Así, pues, en el primer caso, si estaba fuera de Dios, no tuvo éste necesidad de crearla, puesto que ya existía, y si coexistía con Dios, no cabe la menor duda que estaba en concomitancia, de lo que se desprende vuestro Dios no es creador.

En el segundo caso, es decir, si no estaba fuera de Dios, es que estaba en Dios mismo, y en este caso, saco la conclusión siguiente:

1.  Que Dios no es el espíritu puro, puesto que llevaba en sí una partícula de materia; ¡Y qué partícula! ¡La totalidad de los mundos materiales!

2. Que Dios, llevando materia en sí mismo, no ha tenido necesidad de crearla, dado que ya existía y que existiendo no hizo más que hacerla salir, y en este caso la creación cesa de ser un acto de verdadera creación y se reduce a un acto de exteriorización. Estoy segurísimo de que si hago a un creyente esta pregunta: ¿Lo imperfecto puede producir lo perfecto? Me respondería sin la menor vacilación negativamente.

Lo perfecto es lo absoluto; lo imperfecto, lo relativo; enfrente de lo perfecto, que significa todo, lo relativo, lo contingente, no significa nada, no tiene valor, se eclipsa, y, por lo tanto, no hay nadie capaz de establecer relación alguna entre ambos; a sostenemos la imposibilidad de evidenciar, en este caso, la rigurosa concomitancia que debe existir entre la causa y el efecto.

Es, por lo tanto, imposible que lo perfecto haya podido determinar lo imperfecto. Por el contrario, existe una relación directa, fatal y hasta matemática entre una obra y su autor. Por la producción se conoce el valor intelectual, la capacidad, la habilidad del sabio, del pensador, del obrero, del artista, como por la calidad del fruto se distingue el árbol a que pertenece.

La Naturaleza es bella; el Universo es grandioso y yo admiro apasionadamente, tanto como el que más, los esplendores y las magnificencias de las que nos ofrece un ininterrumpido espectáculo. Sin embargo, por muy entusiasta que yo sea de las bellezas naturales, y por grande que sea el homenaje que les rinda, no me atreveré a sostener que el Universo sea una obra sin defectos, irreprochable, perfecta. Y no creo que haya nadie capaz de sostener tal opinión. Luego, no siendo la obra irreprochable, el autor, el Dios de los creyentes, tampoco es perfecto. En conclusión: O Dios no existe o no puede ser el Creador, tal es mi convicción. O bien: siendo el Universo una obra imperfecta, Dios no puede ser sino imperfecto. Silogismo o dilema, la conclusión del razonamiento es la misma.

Quizás este tema tenga poca aprobación, lo sé porque el ser humano es complejo y al mismo tiempo no respeta las opiniones de los demás. Creo en una fuerza universal en algo que existe indiscutiblemente, quizás fuese mejor no saber nada, no analizar vivir por vivir, este tema no termina espero que si en algo esté equivocado, díganmelo exponiendo sus terminologías, en razonamiento.

En vos confió


Peter Bustamante

Thursday, January 9, 2014

¿HUBO UN PRINCIPIO?


( Antes )
(Despues)

¿HUBO UN PRINCIPIO?

MUCHAS delas experiencias objetivas del hombre, los resultados de los estados de su mente y su organismo, le han sido transferido del Cosmos, al gran universo, el concepto de una causa final, de un principio. Muchas de las cosas que el hombre observa y que parecen tener para él un principio, son, de hecho, sólo una transición de un estado anterior. A menudo no podemos advertir el eslabón de conexión entre una serie de fenómeno. Una especie de manifestaciones parece destruirse completamente, mientras que otras se están originando. En realidad, un estado simplemente se fusiona en otro. Con el avance en años recientes en el campo de la instrumentación, la ciencia ha podido demostrar la afinidad que existe entre muchos fenómenos que antes parecían tener principios totalmente independientes.

  En casi todas las religiones antiguas, la antología, o la ciencia del ser, está relacionada con una deidad personal aquí las deidades no faltan, un dios o diosa antropomórficos, o a una multitud de ellos. Estas deidades fueron consideradas no sólo como seres superiores, sino que poseían muchas características semejantes a las de los humanos. Tenían mentes que pensaban, que planeaban, que creaban ciertos fines para ser alcanzados. Así pues, al igual que al hombre, ellos trajeron el universo- el total de lo que el hombre supone conocer--a existencia. Algunas veces se pensó que esos dioses crearon el Cosmos de su propia naturaleza. En otras, se imaginaron que la creación comenzó con un estado de caos—una nada. Antes de continuar hare un breve paréntesis para preguntarles algo que es como una estilla en mi mente.

“CREAR”
  ¿Qué es crear? ¿Es valerse de materiales diferentes y utilizando ciertos principios experimentales, aplicando ciertas reglas conocidas, aproximar, agrupar, asociar, ajustar esos materiales, a fin de hacer cualquier cosa?
  ¡No! Eso no es crear. Ejemplos: ¿Puede decirse de una casa que ha sido creada? ¡No! Ha sido construida. ¿Puede decirse de un mueble que ha sido creado? ¡No! Ha sido fabricado. ¿Puede decirse de un libro que ha sido creado? ¡No! Ha sido compuesto y luego impreso.
  Así, tomar materiales existentes y hacer con ellos cosa alguna no es crear… ¿Qué es, pues, crear?
   Crear… la verdad que me encuentro indeciso para poder explicar lo inexplicable, definir lo indefinible. Procuraré, sin embargo, hacerme comprender. Crear es obtener algo de la nada; es formar lo existente de lo inexistente. Por tanto, yo imagino que no encontrará ni una sola persona dotada de mediana razón que conciba cómo con nada puede hacerse alguna cosa.
   Supongamos un matemático. Buscad al calculador de más mérito: ponedle delante una pizarra; solicitad de él que trace ceros y más ceros, y una vez la operación terminada, ya puede multiplicar cuanto quiera, dividir hasta que se canse, realizar toda clase de operaciones matemáticas, y no llegará jamás a extraer de esa acumulación de ceros una sola unidad. Con nada, nada puede hacerse; y continuando ese caos de crear—se dice que es de la nada de la que los mismos dioses nacieron. Ellos a su vez, crearon después el otro fenómeno de la naturaleza. Sin embargo el caos, o el estado de nada, fue considerado por esos cosmólogos primitivos, como de una naturaleza positiva y que tenía una cualidad en sí mismo. No era la nada en la forma que nosotros la concebimos—sólo la ausencia de algo. Consideraron que, del estado amorfo de este caos, vino una energía potencial que dio origen al ser. Era más difícil para el hombre promedio concebir un ser eterno, uno que hubiera existido siempre y que nunca hubiese tenido un principio.
 
  Para la mayoría de las personas, la idea de la autogeneración  es igualmente difícil de comprender, porque en su experiencia cotidiana no pueden encontrar nada que le sugiera un fenómeno semejante. Es más una causa detrás de todas las cosas, incluyendo el Ser Absoluto, el mismo Cosmos, parece estar más de acuerdo con la experiencia finita.
  En otras palabras, es igualmente difícil para uno aceptar el concepto de que no existe una condición tal como la de no-- ser absoluto, o la nada. Debemos darnos cuenta de que sólo percibiendo el ser, no es posible imaginar una condición como su ausencia o su opuesto. Si un estado de no ser pudiera ser identificado como tal, entonces realmente tendría una cualidad propia. Todo lo que existe, es entonces ser de alguna clase. Si algo puede provenir de la llamada nada, lógicamente eso no puede ser considerado no—ser, sino por el contrario, es un algo. Un estado de nada nunca podría existir por sí mismo, sin ser algo. Y para terminar, filosófica y lógicamente, debemos aceptar la idea de que el ser siempre ha existido y que nunca podría haber tenido un principio, porque, ¿de dónde habría venido? Si intentan asignarle un origen los seres humanos al ser, primero es una falta de respeto, y segundo lógicamente regresaran siempre a un estado de alguna condición  o cualidad que en sí, es ser. Además, ¿puede haber un final para el cosmos—en el cual el ser se disolviera, se absorbiera, se sumergiera o desapareciera? El Ser, jamás puede ser destruido, porque eso supondría, que existe una nada en la cual desaparecería, y la nada nunca ha existido. El filósofo griego Heráclito, hace miles de años: expuso también que la materia está en constante transformación. Sin embargo, el ser puro no es sólo materia, sino que lo fundamenta la energía de la cual se está transformando.

Espero que al menos algo comprenda de este tema.

En vos confió


Peter Bustamante 



Monday, January 6, 2014

“NATURALEZA DE LA PLEGARIA”








“NATURALEZA DE LA PLEGARIA”


Si se analiza desde un punto de vista racional, la plegaria viene a ser una petición, que puede ejecutarse en silencio, o verbalmente. Cuando nos sentimos conmovidos por la emoción, experimentamos instintivamente la necesidad de expresar en alta voz nuestros deseos. La palabra formulada tiene un poder especial. El sonido de la voz descongestiona la emoción y sugiere la invocación de la fuerza del deseo, tanto física como mentalmente. En realidad, es casi imposible evitar las expresiones evocativas cuando uno se halla invadido por una intensa agitación emocional. En tales circunstancias nos sentimos impelidos a gritar, a formular verbalmente nuestros sentimientos. Siendo la plegaria una petición o solicitud, tiene, a la fuerza, que estar dirigida a alguien o a algo, ya que es evidente que no podemos rogarnos a nosotros mismo, o sea, a nuestro ser mental o físico. Si creyéramos que estamos intelectual y físicamente capacitados para llevar a cabo un plan, o adquirir algo determinado sin ayuda ajena, es seguro que procederíamos totalmente por propia iniciativa. Así, pues la plegaria es el reconocimiento de nuestra incapacidad real o imaginaria.

  Esta deficiencia provoca en el individuo la tendencia a buscar la ayuda ajena, a buscar el apoyo de una fuerza medio, o fuente externa. En nuestro concepto de esta fuente externa el que determina, en gran parte, la naturaleza de nuestra oración. Un primitivo, imbuido en el concepto politeísta, cree en una pluralidad de dioses, que habitan en las cosas inanimadas, tales como las rocas, el mar, las nubes tempestuosas.
En su criterio, cada uno de estos dioses se ocupa particularmente de ciertas necesidades del hombre. Así, pues, el humano se ve obligado a escoger entre estas divinidades y se dirige a una en busca de la salud; a otra le pide fuerza, y solicita de una tercera la protección en contra de sus enemigos. Cuando el hombre trata de ponerse en comunicación con poderes superiores a los suyos, se esfuerza en obtener la atención de la divinidad por diversos medios. Cuando un individuo desea una entrevista con un personaje importante o con un jefe de tribu, necesita que el personaje se halle bien dispuesto hacia él. Así, pues, para propiciar su buena voluntad, le ofrece regalos de cosas valiosas. Algunas veces, nuestro acercamiento al dios viene a ser como una tentativa de crear un ambiente favorable para que la deidad nos reciba amistosamente. Es por esto que se emplean ritos litúrgicos con música, cantos y danzas.

  Si examinamos este método de plegaria observaremos dos cosas: la primera es la creencia que existe desde que la deidad nos concederá nuestra petición, si es que hemos logrado agradarla suficientemente con nuestros actos. La segunda es la seguridad que tiene el solicitante de lo justo de su petición. Lo peor de todo es que no le inquieta saber si los resultados de su plegaria son contrarios a una ley natural, o si, de producirse, causarían una injusticia contra los otros mortales. En estas circunstancias, la psicología, del creyente es muy burda. Esta actitud equivale, en realidad, a conferir al dios una naturaleza “antropomórfica”. Se concibe la deidad como poseída de una naturaleza igual a los de los mortales, inflada de vanidad y vulnerable a las dádivas, adulaciones y ostentación. Se le cree capaz de dispensar sus beneficios y conferir sus poderes, como lo haría cualquier soberano dictador de la tierra, sin consideración hacia la justicia o la razón.

  De otro modo, cada hombre puede obtener lo que quiera el dios, con tal de que logre ejecutar la debida ceremonia litúrgica. Es por eso por lo que los seres humanos compiten los unos con los otros para obtener el secreto de como influir mejor a los dioses. Quiero que sepan, que en esta mentalidad errada la que ha estimulado el desarrollo del sacerdocio en las más tempranas sociedades. Se creía y cree que los sacerdotes son educados para poseer, y que poseen la clave de cómo se obtiene la benevolencia de los dioses para beneficio de los humanos.

  Aunque desafortunadamente damos a estas prácticas el nombre de primitivas, muchas de estas ideas fundamentales han persistido a través de las épocas, influyendo enormemente sobre los dogmas y credos de muchas religiones contemporáneas. Ciertas sectas religiosas actuales exigen de sus fieles una determinada forma de actuar. Pueden ordenar a éstos que depositen monedas en una caja asistan regularmente a ciertas ceremonias, que repitan ciertos credos específicos, que tomen parte en ciertos ritos autorizados. Si el creyente se somete a estos mandatos, se considera entonces que ha apaciguado al Dios, o que se ha acercado a Él en la forma debida y que la deidad se diente favorablemente inclinada a conceder aquello que se le pide en la oración. Yo Peter Bustamante no me es necesario ni preciso que nombre las cestas que estimulan tales prácticas, ya que son conocidas en todas partes. Sé que estas personas rezan con toda buena fe, y desde luego, viendo el fracaso de los resultados, caen en el descorazonamiento. Y para terminar, existe otro tipo de concepto ortodoxo de la plegaria que aunque superior al ejemplo anterior, es también primitivo y esta llamado al fracaso. Me refiero al concepto de un dios personal que ejerce su voluntad en forma arbitraria. Se cree que actúa así, sin embargo, únicamente por razones benéficas.

Creo que si llegan a leer este tema aprenderán más de lo que ustedes se puedan imaginar, así puedo tener la confianza de que no estoy perdiendo mi tiempo.

En vos confió


Peter Bustamante             







          

Saturday, January 4, 2014

‘CONCEPTO DE DIOS’





‘CONCEPTO  DE  DIOS’

UNA doctrina básica en teología es la igualdad de la divinidad en todos los hombres. Si todos los hombres pudieran apreciar y darse cuenta de esta esencia en la misma forma, y juntos definir racionalmente su naturaleza y función, habría una unificación de todas la religiones. Desgraciadamente no ocurre así. En consecuencia, tenemos muchas religiones y cada una tiene su Dios. Cada una tiene su profeta, que declara estar inspirado divinamente y que lega a sus seguidores un ideal de Dios obtenido por comunión directa. Y chocan los ideales. Los creyentes de las diversas sectas se oponen a los demás y critican los ideales ajenos.

  ¿Es Dios un factor imperfecto? ¿Avanza Dios hacia un logro inevitable y alcanzará una excelencia final? Tal hipótesis no podría ser aprobada por la teología moderna, ni sería consistente siquiera como concepto religioso de un pueblo bárbaro. Empequeñecería el conocimiento de la Divina supremacía y omnipotencia. Sin embargo, una revisión de la historia de la religión y un examen de las doctrinas de las sectas contemporáneas, revelan una asombrosa similitud con tal hipótesis, debido en parte a la discrepancia en sus definiciones sobre la naturaleza de Dios.

  Encontramos que el esplendor que la teología atribuye a Dios, sobrepasa en muchos aspectos al de las épocas pasadas. Además hallamos que sus realizaciones de hoy son numerosas en comparación con aquellas que se le adjudicaban en siglos ya pasados. Hubo un tiempo en que poseían una multiplicidad de formas, pero ahora el hombre ha hecho de Él una entidad única, he incluso una inteligencia impersonal que se difunden por todas partes. Los credos modernos y las sectas, sin embargo, declaran fervientemente que el Dios de ayer, de hoy y de mañana es el mismo. Declaran que Él es el único factor inmutable en un universo de cambios. Si Él es inmutable, perfecto y de excelencia suprema, ¿cómo pueden los creyentes conciliar esto con la diferencia evidente de naturaleza que le adjudican todos los que les conocen? Evidentemente todas las concepciones ideológicas no pueden ser aceptadas: algunas, a la fuerza, deben ser erróneas.

  Señores, si un grupo de mentes humanas no puede interpretar el Divino impulso de su propia naturaleza correctamente, entonces es posible que todos los hombres puedan igualmente errar. En defensa de los creyentes se puede decir que algunos de ellos perciban más lo divino en su naturaleza que los otros y en su  comprensión participa más estrechamente con la Divina Realidad. Pero, yo me pregunto, ¿quiénes son ellos? ¿Qué criterio hay para confirmar la precisión con que el hombre percibe a Dios? La sinceridad de propósito no basta para juzgar la exactitud de nuestro concepto de Dios. En mis años de estudios he visto personas que aparentemente en su sincera ambición de persuadir a sus compañeros de que sólo él, o su secta, han logrado percibir a Dios  y que representa el intermediario de su palabra, el hombre acude a la más extraña y fanáticas prácticas que de por sí merman la sublimidad de Dios, esa sublimidad que uno siente más que conoce. ¿Qué es más valioso para el hombre, el ideal de Dios al que debe luchar por acercarse, o la expresión de este ideal en forma compuesta de palabra? Con alta frecuencia el ideal espiritual del hombre, como el código moral que amablemente acepta, es un patrimonio heredado de sus antepasados. El Dios de su padre y el Dios del padre de su padre se tornan en el vendito guardián de todas las virtudes de una vida más alta. Él también acepta por igual, mucho de la intolerancia y fanatismo contenido en la fe paternal, y se siente molesto cuando ponen en duda cualquier postulado de su fe o de la interpretación que de Dios él ha aceptado. Y esto no es porque haya llegado a conocer a ese Dios, o porque a través de tan inefable contacto haya experimentado aquello que previamente sólo creía, sino sencillamente porque hiere a su orgullo, su “ego” humano el hecho de que su juicio o el de sus correligionarios sea puesto en tela de juicio. Espero que comprendan este tema, he pensado si es que leen la más importante de todas las bases profesionales que mis archivos guardan por años un tema escrito en el año 1926, Yo lo he releído por muchos años, y no lo traigo a colación porque quizás sea interpretado de formas inequívocas, pero les aseguro que es el tema más fascinante que registre la historia, las más grandes equivocaciones que el hombre desconoce.

En vos confió.


Peter Bustamante

Monday, December 16, 2013

“CAUSALIDAD” Y ‘KARMA’



“CAUSALIDAD” Y ‘KARMA’

Gottfried Leibniz, filósofo del siglo diecisiete, se empeñó en demostrar cómo puede alcanzarse de varias maneras la armonía del cuerpo y del alma. Sugirió que una de las maneras era la que tenía la mayor probabilidad de relación. Para explicar esta armonía utilizó su famosa alegoría de los dos relojes. Comenzó suponiendo que había dos relojes que marcaban simultáneamente el tiempo en forma correcta. Esto puede obtenerse por medio de una de las tres maneras siguientes: primero, pudiera ser la acción mecánica directa de un reloj sobre otro: uno de los relojes mantendría continuamente al otro, marcando la hora perfecta, ya que estaría sincronizado con éste por medio de un proceso mecánico. Leibniz mantenía que éste es el concepto corriente de la relación del cuerpo y del alma, es decir que el alma influye continuamente sobre el cuerpo y que a veces el cuerpo influye sobre el alma, y de esta manera se establece la relación.

  Esta forma que explico es para que ustedes se den cuenta de uno de los filósofos de la antigüedad analizaban lo que ellos jamás tenían, ni un mínimo grado de conocimiento sobre estas materias. Y continuando, la segunda forma por la cual, según Leibniz, los dos relojes marcarían continuamente la misma hora, sería utilizado los servicios de un consumado relojero, quien regulase los relojes cada minuto, o en otras palabras, que hiciera ajustes continuos para que siempre correspondiera en la medición del tiempo. Este segundo ejemplo es el equivalente a la creencia de que Dios interviene siempre en los asuntos del hombre. Tales personas como les explique anteriormente, imaginan que Dios mantiene constantemente vigilados los cuerpos y alma de los hombres, es decir que ajusta las relaciones. La forma final en que sugiere que los relojes estén sincronizados, es suponiendo que cada uno de ellos haya sido hecho originalmente preciso. Él filósofo quiere dar a entender con esta técnica, que si las almas y los cuerpos humanos llevaran inherentes en sí su finalidad específica, la razón de su existencia, y la tuvieran como meta a alcanzar, no habrían de preocuparse por las metas o finalidades de cada uno, ya que tales finalidades coincidirían naturalmente, siendo la intención del Creador de almas y cuerpo que éstos armonizaran. En este caso, pues, no habría necesidad de que uno influyera sobre la otra, ni razón de un ajuste continúo de horas por horas, es decir, Dios no tendría que intervenir para mantenerlos controlados, Podemos emplear la analogía de un tronco o tiro de caballos. Cada caballo puede tener tapa-ojos y no podrá ver a su compañero, pero podrá ver el objetivo, la dirección hacia donde se dirige y podrá seguirla, y así aunque cada cual luche por alcanzar sus fines individuales, estos fines coincidirán y los caballos marcharán en armonioso conjunto.

  Ahora bien, la filosofía sugiere que uno de estos tres principios tan elocuentemente expresado por Leibniz, es la causa de las vicisitudes de nuestra vida y las probables relaciones del cuerpo y del alma. Sin embargo, podemos arbitrariamente aceptar entre los tres el que nos parezca más probable, o rechazarlos en conjunto. Para mí,  varga la redundancia, las formas más sensata de llegar a una comprensión seria investigando la experiencia humana, los fenómenos naturales y Cósmico. De esta manera, podremos descubrir una ley directriz positiva que explique el porqué de la felicidad, la pena, del éxito y la desgracia. Comencemos con la experiencia humana. Las cosas o condiciones se producen continuamente. Hay algo que es, que no era anteriormente, o que al menos no parecía que fuese. Sin embargo, si pensamos un poco, comprenderemos que una cosa no puede cambiar por sí misma su propia composición. Una cosa que es una substancia sencilla no puede ser esa substancia  y convertirse al mismo tiempo en otra cosa, porque  mientras esté en el proceso de cambio ya dejo de ser lo que era. Sin embargo, la experiencia común demuestra que las cosas parecen cambiar en sí mismas. Estas cosas que dan la apariencia  del cambio, son objetos que no son de una substancia pura, sino que son en realidad de una combinación de diversas partes, en la cual hay una que actúa sobre la naturaleza de la otra y esto explica el cambio aparente.
  En consecuencia, cuando hablamos de causa, nos referimos a un objeto o suceso por medio del cual otro objeto o suceso se produce. Un efecto es un cambio producido por una causa en alguna otra cosa. Así, pues, asumimos que hay una sucesión ordenada en el proceso del cambio. En otras palabras, una causa debe anteceder al cambio o efecto que produce. Es preciso que comprendamos que no puede haber causas individuales: una cosa no puede influir sobre sí misma. Nada puede producirse de sí misma. De ser así, las cosas acabarían pronto por agotarse a sí misma. Si una cosa determinada se hallase en continua generación, con el tiempo no quedaría nada de ella. Además, si una cosa pudiera producirse enteramente de sí misma, entonces sería absolutamente independiente en su naturaleza. No tendría relaciones ni necesidad de relacionarse con ninguna otra cosa. En vez de un Universo homogéneo, tendríamos un Universo heterogéneo. De hecho, no conocemos ninguna cosa realmente independiente en el Universo. Toda experiencia humana implica la unidad. No puede haber cosas enteramente auto generadoras. Así pues, llegamos a la conclusión de que las cosas no salen una de otra, sino una después de la otra, como influencias relacionadas de una sobre otra.

En el tema siguiente le hablaré de la naturaleza de las causas, espero que este tema sepan apreciarlo no lo encontraran en ninguna parte. Les deseo unas felices navidades.

En vos confió.


Peter Bustamante  

Saturday, December 14, 2013

‘LA MUERTE O LA LEY DEL CAMBIO’




‘LA MUERTE O LA LEY DEL CAMBIO’
EL  antiguo filósofo Epicuro preguntó: “¿Por qué debe el hombre preocuparse tanto por la muerte y temerla? Pues de ese modo presume que conoce la naturaleza de la muerte, o las circunstancia que rodea la transición de la vida a la muerte”. Ya que el hombre no sabe de estas cosas, no debe temer a la muerte, ni vivir con el temor de ella. No debe de tratar anticipar lo desconocido. Cuando al fin lo desconocido nos llega, entonces se vuelve conocido y aquello que es conocido no debe ser temido. ¿Por qué temen a la muerte la mayoría de los hombres? ¿No es acaso porque les desagrada renunciar a los placeres, alegrías, fama y posición que han adquirido durante la vida? Si temen renunciar a estas cosas, si temen que la muerte los despoje de estos placeres, deben también comprender que la muerte también les eliminará el dolor, las preocupaciones, el desconsuelo y la lucha, porque si suprime una experiencia en la vida también suprimirá las otras.

  Supongamos que la muerte sea como la acción de cruzar el umbral de la puerta para dirigirse al cuarto contiguo. Cuando la habitación en que nos encontramos se haya demasiado concurrida y ya no sirve a nuestros propósitos, y la puerta se abre pudiendo ver a través del portal otro cuarto, ¿por qué debemos titubear en servirnos de él, sobre todo si nos ofrece oportunidades que el cuarto presente no nos ofrece? El alma del hombre es parte del Alma Universal, de la inteligencia de Dios que fluye como una fuerza espiritual a través de todos los hombres por igual. Nos permitimos usar una analogía que hemos empleado con frecuencia: la fuerza del alma es como una corriente que fluye a través de un circuito de bombillas eléctricas. Esta hace que cada bombilla del circuito manifieste luz y calor, cada una diferentemente quizás, más la esencia de todas las bombillas, es decir, la corriente, en la misma. La fuerza del hombre interno posee, o más bien digamos que engendra, ciertos atributos de los cuales el principal es conocido con el nombre  de cuerpo psíquico.

  La inteligencia Cósmica o fuerza del alma, no está confinada a una sola área, sección u órgano del cuerpo, como pensaron  alguna vez muchos filósofos. Al contrario, se difunde por cada célula de la matriz de células de que está compuesto el organismo humano. Cada célula tiene sus deberes y funciones, que contribuyen a la finalidad total para la cual existe el cuerpo humano. Así, pues, como las células en su substancia protoplásmica componen la forma física, por ejemplo el corazón, en otras palabras, el corazón psíquico.

  A la hora de la muerte, ¿Qué pasa con el cuerpo físico? El alma, desde luego, es atraída hacia el  Alma Universal de la cual nunca estuvo separada. Por analogía nos preguntamos, ¿qué ocurre con la corriente eléctrica cuando se apaga la luz o se desconecta el ventilador? La corriente sigue existiendo, lista para manifestarse nuevamente en cuanto la conexión material sea restablecida. El cuerpo psíquico y el yo del ser humano es solamente absorbido por el Alma Universal. No se pierde. Más bien se armoniza con todas las personalidades y los cuerpos psíquicos que integran  el Alma Cósmica única. Otra vez nos hacemos una pregunta para demostrar mejor nuestro punto: ¿qué ocurre con los colores rojo, verde y azul cuando no hay un medio, tal como un prisma, para difundir la luz blanca? Las ondas luminosas de esos colores están todas  combinadas en conjunto, para lograr esa armonía de todos los colores que componen la luz blanca. Lo mismo ocurre con los cuerpos psíquicos  y sus personalidades en el Alma Universal.

  A punto de exhalar el último suspiro, en el momento de la transición, el cuerpo psíquico se proyecta, es decir parece que se extendiera a varios pies más allá del cuerpo físico. No es que este liberado aún. Sigue atado al cuerpo físico por el cordón de plata (término místico tradicional, empleado para definir la esencia del cuerpo psíquico que permanece atada al cuerpo físico viviente). La esencia mayor del cuerpo psíquico en tal momento puede ser sentida, o mejor dicho percibida, ya sea en forma de nube o vapor. A veces tiene la forma de un ovalo de uno de cuyos extremos parece que descendiera el cordón de plata como una especie de expirar de vapor. La punta más pequeña de la espiral aparece como si penetrara en el centro del plexo solar. Con la transición, pues, termina en este plano la consciencia de sí mismo, o consciencia de cualquier irritación. De acuerdo a nuestras creencias, refiriéndome en este caso al que subscribe, nosotros los Rosacruz, la cremación, o incineración, es el modo ideal de disponer del cuerpo. Los elementos físicos de los cuales el cuerpo está compuesto no constituyen al hombre, como tampoco lo constituyen una figura de cera. Es nuestro deber, por lo tanto ayudarlos a regresar a su fuente, o estado original tan pronto como sea posible, y la cremación logra este fin. La prolongada preservación del cuerpo por elaborados métodos de embalsamiento, es una costumbre nacida de ese sentimiento que sigue asociado la personalidad y el yo con la cascara física, o es el resultado de interpretaciones religiosas. Son sólo aquellos elementos intangibles, aquellas condiciones y características que componen el ego y la personalidad, las que constituyen el usted. Y para terminar una vez que esta se ha ido, es mejor liberal los elementos físicos del cuerpo lo más pronto posible y con la mayor discreción posible. Y decoro.

La próxima enseñanza  que publicaré es en relación del .KARMA.

En vos Confió.


Peter Bustamante

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